Sol, mar y montaña, pero también brujas, sirenas y extraños animales. La mitología cantábrica está llena de leyendas, historias y cuentos, a veces terroríficos, que vale la pena recordar.
Si estás pensando en organizar un viaje con tu familia o unas vacaciones en Cantabria, prepara las maletas y la cámara de fotos: si tienes suerte podrás fotografiar monstruos nocturnos y duendes de la zona. Son muchos y, algunos, bastante simpáticos y extrovertidos. Pero, antes, lo mejor será una buscar una casa rural en Cantabria para interactuar más directamente con la cultura y las tradiciones locales.
El Hombre Pez
Ya hemos hablado de esta leyenda de Liérganes, una localidad pasiega muy cercana a las Cabañas, en donde hay hasta un centro de interpretación dedicado al hombre pez. Se cuenta que el lugareño Francisco de la Vega Casar, nadando en el río Miera con unos amigos, continuó río abajo hasta que lo perdieron de vista. Era muy buen nadador, pero al ver que no volvía se le dio por ahogado. Años más tarde, en la bahía de Cádiz, unos pescadores vieron un extraño ser acuático. De aspecto humano pero con escamas, descubrieron que era el cántabro desaparecido. Solo repetía «Liérganes». De vuelta a su tierra, vivió durante unos años en la zona, pero desapareció de nuevo en el mar y nunca más se supo de él.
Las Anjanas
La historia de las hermanas anjanas se enmarca en el nacimiento del río Asón. Representan la figura de las hechiceras, cuyo origen se remonta a la época medieval. También se encuentran alusiones a personajes similares, de origen celta, en Galicia, Asturias y Euskadi. La leyenda cuenta que una de de las anjanas tenía el cabello de oro, y la otra de plata. Esta última era muy risueña, y había habladurías sobre ella en el pueblo. Su hermana, harta, una noche la llevó con un conjuro hacia el nacimiento del río, donde la sumergió. Como no había luna, no se dio cuenta de que la melena plateada quedaba flotando fuera del agua. Desde entonces, se comenta que el rumor de la cascada no es otra cosa que la risa de la anjana, cuya cabellera fluye por las aguas.
Cascada en el nacimiento del rio Asón.
La Osa de la sierra de Andara
En el pueblo lebaniego de Bejes, muy conocido por sus quesos y ubicado en plenos Picos de Europa, cuenta la tradición que vivió hace dos siglos en las cuevas de la Hermida una extraña mujer. No se relacionaba con los vecinos, y vivía de una forma sencilla y algo salvaje. Criaba un rebaño de ovejas y de rebecos domesticados. Tenía el cuerpo cubierto de pelo, el cabello muy largo y las manos duras, y se cubría con un jubón. Es una leyenda relacionada con el miedo humano, que siempre encuentra reflejo en las distintas mitologías populares.

